Sin embargo, es una motivación que funciona a corto plazo. Normalmente, después de seis meses, el empleado no parece recordar que ha recibido un aumento de sueldo, o un bonus, y la alegría y el esfuerzo que mostraba durante las primeras semanas, tras haber sido recompensado, se ha “evaporado”. Se deduce claramente que el dinero, por sí mismo, no basta para motivar a una persona.
En cambio, el reconocimiento del trabajo bien hecho, y el estatus adquirido dentro de la organización son dos grandes motivadores. Todos necesitamos sentirnos valorados, tanto por nuestros compañeros como por nuestros superiores, y aunque indudablemente el dinero es una forma de demostrarnos que somos importantes para la empresa, todos necesitamos un reconocimiento que va más allá de lo económico y se adentra en el ámbito de lo social.