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Ya lo dice el refrán: No es lo mismo ser gracioso que caer en gracia. Y esta verdad inapelable se convierte en dogma en la actividad profesional. No se negocia igual en un ambiente favorable, ni se obtienen los mismos resultados.Hay personas que siempre saben qué palabra decir en el momento más oportuno, que por algún extraño motivo parecen congeniar con todo el mundo y que despiertan en los demás un inexplicable sentimiento de afecto. Es decir, nos caen simpáticos. Y esa simpatía hace que nos mostremos favorables a sus planteamientos incluso aunque sean opuestos a nuestros intereses. ¿Cómo lo consiguen?
Para los expertos, hay algunas claves que son fundamentales y comunes a cualquier situación y que consiguen crear un sentimiento de confianza y complicidad:
Autenticidad
No hay nada que atraiga tanto como ser uno mismo. No hay nada mejor que ir con la verdad por delante y aceptar los errores.
Efecto ‘uno de los nuestros’
Nos gusta la gente que es igual que nosotros, con la que nos sentimos cómodos. Nos cae mejor la gente que tiene intereses comunes, aficiones compartidas, imagen similar, ideas y valores parecidos…
Actitud positiva
La gente que cae bien es optimista, enérgica y siempre encuentra soluciones. La negatividad puede resultar graciosa en un primer momento pero acaba produciendo antipatía y rechazo.
Es decir, ser uno mismo, transmitir complicidad y confianza y derrochar optimismo resultan cruciales para crear un buen efecto al primer vistazo.
Una nota muy sencilla y efectiva. No hay nada como la autentecidad, ser uno mismo para ganarse la confianza de las personas. Quizà uno de los màs efectivos sea la capacidad de identificar puntos en común con las personas