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No saber lo que quieres y no tener unos objetivos anuales plasmados sobre papel son dos de los errores que más se comenten a la hora de ser tu propio jefe.Las dudas son lógicas y entendibles cuando alguien se plantea montar su propio negocio. Algunos de los errores más comunes entre los emprendedores que inician una actividad son no saber concretamente a qué se quieren dedicar y no tener unas metas económicas y de trabajo bien planteadas y puestas por escrito.
Además, a la hora de plantearte ser tu propio jefe debes conocer las técnicas de venta para ofrecer tus productos o servicios y tener una buena agenda de contactos.
DIEZ ERRORES ‘IMPERDONABLES’
1. Dedicarte a algo por lo que no sientas pasión. Lo primero que debes saber es qué quieres hacer. Tendrás que solucionar problemas pero no te impedirán ver la meta.
2. No poner tus objetivos por escrito. ¿Bajo qué criterio tomarás decisiones a diario si no sabes a dónde quieres llegar? Los objetivos tienen que ser SMART: eSpecíficos, Medibles, Alcanzables, Retadores y acotados en el Tiempo.
3. No tener independencia financiera. Todo el mundo debería disponer de un colchón económico, pero como emprendedor es un error imperdonable no hacerlo. Debe trabajar para crearse una reserva de dinero.
4. No ver que lo que más se valora es la confianza. Aquella persona capaz de generar mayor confianza será aquella que más negocios hará.
5. No saber vender. “No significa ser un charlatán. Sino que hay habilidades comerciales que necesitas desarrollar para garantizar tu supervivencia”, comenta Sergio Fernández.
6. Analizar todo demasiado. Escuchar a los otros está muy bien, pero no hay que dejarse influenciar por comentarios o por aquellos que parecen analizar cada detalle.
7. Hablar mal de ti mismo. Algo tan sencillo como “No soy bueno en esto” puede minar tu imagen y, a largo, plazo, también tu autoestima.
8. No usar tu red de contactos. Para los emprendedores, cuidar la red de contactos es clave porque necesitan crear estructuras en las que apoyarse. Contacta con ellos de forma habitual.
9. Hacer presupuestos ‘pillándote los dedos’. Vende al precio que consideres tus productos o servicios. No tengas miedo a perder clientes por poner un precio ‘real’. Recuerda que tienes un negocio.
10. No atreverte a ser tú mismo. Ser uno mismo, con sus defectos y virtudes, ser natural, es lo que más valorarán tanto tus clientes como tus proveedores. Será tu marca personal y eso es fundamental para emprender.
Vía: Nuria Hernández - QUE.es