Nuestra conciencia de las capacidades o incapacidades personales es un arma de doble filo como demuestra la siguiente historia acerca de un experimento con ratas, realizado por Selingman para experimentar acerca de la indefensión aprendida y del cual hace referencia Pino Bethencourt en Toma las riendas.
El equipo de investigadores, clasificó las ratas en dos grupos. Uno de ellos era introducido en un recipiente profundo con agua con apoyos de madera, mientras que el otro no tenía estos apoyos. En ambos casos, las ratas nadaban y se esforzaban para no ahogarse, siendo lógicamente las que tenían los apoyos de madera flotantes las que usándolos se conseguían mantener a flote y salvar la dificultad. Las que no tenían apoyo, eran retiradas del agua para salvarlas del ahogo.
Lo curioso viene cuando las ratas que han experimentado estas sensaciones, son intercambiados de recipiente. Las ratas del primer recipiente, buscan en el nuevo palitos de madera para usarlos como flotador y así no ahogarse. La segunda, en cambio, pese a tener a su alcance los palitos que le permitirían flotar, no se esfuerza porque cree que no es capaz de hacerlo, fruto de su experiencia anterior.
Moraleja: Las situaciones que hemos vivido nos pueden condicionar negativamente y no permitirnos ver más allá. Es sano liberarse de los prejuicios, manteniendo el sentido común para enfrentarnos a nuevos retos.
Vía: Sergio Estevez